Noir Desir y “El último de los miserables”

Grupo francés de una enorme trascendencia en su país. Se formaron en 1985 y su lider, Bertrant Cantant, es actualmente uno de los cantantes más famosos de la tierra, pero no por el inmenso talento de su música, sino por el desgraciado incidente en el que perdió la vida Marie Trintignant.

Esta banda tiene varios discos en su haber, pero yo quiero hablar de dos en especial:

666 667 club (1996)

Este ha sido durante mucho tiempo uno de los álbumes más vendidos en Francia (más de 450.000 discos vendidos), todos sin ningún tipo de promoción real.

La primera canción es una instrumental, una cosa entre swing  jazz y música de Oriente Medio, o incluso experimental, con un saxofón delirante ¡Qué manera de arrancar!

Es un disco con todos los compuestos de una música densa y sin desgaste, con guitarras discretas por momentos (Fin de siècle). De compuestos tales como Les persiennes donde el saxofón protagoniza una vez más con guitarras que le sirven de matiz. La voz del cantante va de moderado (Ernestine) a lo explosivo (como en L’homme pressé o “Lazy”).

Las letras están comprometidos contra el extremismo de cualquier tipo y la injusticia social en general, pero musicalmente, es algo más: hay una inserción de instrumentos muy interesante (el saxofón a granel, la bombarda, ese pequeño piano de pulgar llamado sanza, el clarinete bajo, violín gitano y campanas tibetanas), este es sin duda un álbum muy completo (incluye coros de niños) un poco lento si se puede decir, muy sobrio y sin despojos de nada. Es el álbum del eclecticismo el control y la audacia.

Des visages des figures (2001)

Es uno de los discos más hermosos y dinámicos del rock de principios de este siglo. Antes de “Des visages des figures”  Noir Desir podrían haber sido incluídos dentro del rock, pero aquí  muestra como son capaces de adentrarse en otros mundos más experimentales, metiéndose en otros terrenos como el trip-hop. Sus letras siempre con una carga política y comprometidas con infinidad de causas sociales.

Es un disco enriquecido con diversas colaboraciones. La producción es doble incluyendo al productor de Sonic Youth y Public Enemy.  Nicolas Sansano, Akosh Szelevényi, Manu Chao, Romain Humeau, Bob Coke, Brigitte Fontaine y contiene una de las mejores canciones de la música popular francesa: Le vent nous portera. Es de hecho, un disco que deja de lado la violencia eléctrica en favor de unas tonalidades más melodiosas y cuidadas.

Voy a detallar un poco: El jazzman Akosh Szelevényi participa en el sencillo ” Le vent nous portera“, con un  Manu Chao en estado de gracia todando la guitarra, haciendo una celebración que le da un toque de ligereza y optimismo a un álbum sombrío. El grupo también invitó a Brigitte Fontaine en L’Europe. En este album, la banda usa nuevas herramientas que dan cuerpo a la base tradicional de la guitarra bajo-batería-, dando lugar a una nueva dimensión.

Innovador, “Des visages des figures” impulsa las cadenas y construye puentes entre los géneros, muestra el deseo del grupo de explorar nuevos colores musicales, sin electrificaciones (Son style 1).  “L’enfant roi “, es del color más azul y menos rock, con un riff hipnótico que se repite una y otra vez en un ambiente tribal muy rítmico. Algunas canciones son muy melódicas ( A l’envers à l’endroit ), otros son todo lo contrario (un piano fuera de control en Le grand incendie y un saxofón descarrilante en L’Europe ) otros temas son más acústico, que impregnan un aire de íntimidad (Bouquet de nerfs ) y hacen resaltar el talento de la banda.

Para este álbum la voz de Cantat alcanza rangos previamente inexplorados. En realidad interpreta los textos más de lo que canta: el mensaje político, las palabras de una sociedad sin privilegios, la injusticia, una economía que sirva a todas las personas y no sólo a quien la controla.

L’Europe,  la canción más larga del disco (casi 24 minutos, 3 páginas de texto) es un verdadero foco de investigación, la experimentación e incluso divagaciones musicales y textuales. Todo empieza con un rugido sordo digno de una nave espacial despegando. A continuación, se embarca en un viaje confuso, a través de la canción: Un saxo loco, junto con una trompeta bastante agradable, las muestras vocales de dos intérpretes en una conversación que análiza la evolución política de europa en el mundo, todo termina en un zumbido (que recuerda vagamente a un enjambre de avispas) con una percusión tribal redundante.

Estas doce canciones tienen algo para agradar a los oídos curiosos, ansiosos de exploraciones musicales. Es intenso y paciente, se lleva cierto tiempo para absorber toda la riqueza concentrada en este álbum.

Bonus

Para conocer más sobre la polémica alrededor del cantante de esta banda pueden leer El Ultimo de los miserables.

También se pueden descargar los discos haciendo click en la respectiva foto.

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